Bad Bunny


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    https://youtu.be/f5aDUB1NCnk

    El revolucionario

    Precisamente ahora que todo lo relevante en el mundo de la música parece ocurrir en internet, Bad Bunny terminó de definirse a sí mismo como un modelo alternativo de estrella pop (¿su propio modelo?) echándose a la calle durante las protestas en su Puerto Rico natal del pasado verano: encabezó las manifestaciones contra el gobernador Ricardo Roselló igual que encabeza las listas de streamings a nivel mundial. Ya lo sospechábamos, pero verle utilizando su poder icónico a pie de asfalto confirmó definitivamente que el conejo malo, en realidad, era de los buenos. No hace falta aclarar que Roselló acabó dimitiendo: el bando de Bad Bunny siempre es el ganador desde que empezó a publicar música en 2016. Del campo de fuerza que rodea al boricua no tardaron en beneficiarse colaboradores como J Balvin, Becky G, Ozuna, Daddy Yankee, Cardi B o un Drake al que puso a cantar en español durante el carrusel de singles con el que construía su propia historia y, de paso, deconstruía la historia de la música de esta década. ¿Ya no hacía falta tener un disco para triunfar? Bad Bunny era la prueba. No quedó otro remedio que dar por muerto el formato álbum… precisamente hasta que él mismo publicó su primer álbum, X 100PRE, un trabajo que va mucho más allá de etiquetas como “urbano”, “latino” o “reguetón”. Llegó por sorpresa en la Nochebuena de 2018, una fecha suicida para cualquiera. Pero Benito Antonio Martínez Ocasio, el que se ha colado en el mercado estadounidense pasando olímpicamente del inglés, el que se hace la manicura en el videoclip de Caro, el que hizo viajar a Jimmy Fallon hasta Puerto Rico, el que ha puesto voz a toda una generación con un tumbao que es radicalmente distinto a todos los demás, no es cualquiera: es el revolucionario.

    Vete (Rimas Entertainment, 2019)