Piel de gallina (CINE)
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Ayer vi "Un franco 14 pesetas" y bueno, para pasar el rato, un poco "Cuéntame", aunque tiene un par de episodios la mar de graciosos.
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este jueves estreno "honor de cavalleria" d'albert serra…
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He visto algunos fotogramas en prensa y hace una pinta buenísima. ¿Alguién ha visto "Crespià (the film not the village)?
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pues sí, de hecho es amigo mio y por tanto tampoco entraré a valorar mucho su cine ni a defenderlo a muerte… es sencillamente una experiencia distinta... para los que no son/soys del norte, no sé hasta qué punto os hará gracia sus bromas de pueblo, el freakismo no-convencional y este catalán tan peculiar... pero bueno, te recomiendo "Crespià..." aunque no conozcas los personajes que por ahí salen... es para partirse de hecho...
no tengo ni idea si está en dvd o corre por la red ni nada... tendrás que utilizar cascos para pillarlo todo...
salut -
pues sí, de hecho es amigo mio y por tanto tampoco entraré a valorar mucho su cine ni a defenderlo a muerte… es sencillamente una experiencia distinta... para los que no son/soys del norte, no sé hasta qué punto os hará gracia sus bromas de pueblo, el freakismo no-convencional y este catalán tan peculiar... pero bueno, te recomiendo "Crespià..." aunque no conozcas los personajes que por ahí salen... es para partirse de hecho...
no tengo ni idea si está en dvd o corre por la red ni nada... tendrás que utilizar cascos para pillarlo todo...
salutBueno yo soy medio chava, medio de un pueblo de l'Alt Empordà, o sea que creo que el retrato de la ruralidad me interesará. En el Emule de momento no la encuentro…
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DE LATIR MI CORAZON SE HA PARADO
La vi ayer, en VSO. ROMAIN DURIS se sale de la pantalla. Genial.
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Quería comentar aqui un análisis que Miguel Marias hizo de la secuencia del bar de Pasión de los Fuertes (My darling Clementine) de John Ford, en ella unos cuatreros algo bebidos obligan a un actor ambulante y borracho a declamarles algo sobre una mesa; se burlan de él y le interrumpen cuando les recita a Shakespeare, un jugador del Este , de buena familia, alcoholico y tuberculoso y un vaquero reconvertido en Sheriff imponen el silencio, el primero Doc Holliday continua el monólogo cuando al actor le falla la memoria (demostrando que pertenece a ese mundo que muestra el actor y no al del Oeste) su amigo Wyatt Earp le escucha hasta que la tos le interrumpe.
Bién después de ver la secuencia innumerable veces en VO , doblada , sin sonido, en cine y en TV llegó a la conclusion que lo que hacía que esa secuencia emocionara no era el guión , ni los diálogos, ni los actores (uno de ellos Victor Mature aggh!), ni la banda sonora etc sino la puesta en escena. La precisión, el sentido plástico y dramático con que Ford ha elegido ángulos y encuadres, de lo que dura cada uno y del ritmo y del orden en que , al sucederse, dan forma a la escena. Todo eso que pasa desapercibido conscientemente pero que es demoledor en el resultado final en las obras de los que, como este director, tienen el don ese que distingue a los buenos de los sublimes. -
Algún día con más tiempo me gustaría hablar de Centauros del desierto y de lo sublime de la puesta en escena, los paisajes, los ángulos, la iluminación, la disposición de todos los elementos formales que hacen que Ford sea grande.

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Para mi, centauros Del Desierto es una de los 10 mejores películas que he visto en mi vida y, cada vez que la reviso, siempre encuentro nuevos motivos para seguir adorándola. Para mi, esta película dice tantas cosas que muchas de las películas que han tratado de decir lo mismo son meras repeticiones defectuosas o simplistas. Y, como siempre, realizada con la más compleja de las sencilleces, como solo los grandes maestros saben (sabian) hacer. Day In: es inutil hablar de un peliculón como ese. Solo hay que verla para darse cuenta de los grande que era Ford y, por lo tanto, lo grande que es el cine, con toda su grandeza, épica y poesia.
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Y lo mejor de todo: sin enrevesados movimientos de cámara ni disquisiciones metafísicas o retorcidas metáforas, sin barroquismos superfluos. La belleza y profundidad de la (aparente) simplicidad. Gran película si señor y que momentos, cuando coje a la niña en brazos o la persecución en paralelo de los indios y ese que ha puesto Day in: la puerta enmarcando a John Wayne.
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Yo opino que si existe en esta película un gran discurso moral y ético: Ethan Edwards (John Wayne) es el gran paradigma del ser humano que busca la redención cueste lo que cueste; el hombre que tras haber participado en una cruel contienda donde han muerto miles de personas necesita hacer algo para tratar de disculpase a si mismo por haber participado en ella, y ese algo es encontrar a esa niña aunque, no lo negemos, la importancia a nivel personal de esa niña para él es, hasta cierto modo, distante. Pero para Ethan Edwards esa niña no es más que tratar de salvar una vida como redención a todas aquellas que él se ha encargado de acabar.
Algunas veces he comentado que el cine moderno utiliza los sentimientos como un arma fácil para atraer a cierta clase de público. Pues bien, Ford en esta película no olvida que se trata de una historia tremendamente dramática, pero que, como en toda su filmográfia, no solo domina y anula toda posibilidad de histrionismo, sino que relaja la tensión con la sabia utilización de los actores secundarios. Ellos, con su labor, hacen que no solo sus personajes sean humanos, sino que también los protagonista lo sean. Por lo tanto, Ethan Edwards, a pesar de su furia y su pesar interno, también se nos muestra como un hermoso ser humano.
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Centauros del desierto nunca se acaba.
Tanto 30'' como churro tenéis razón. Es sencilla y compleja. Una aparente contradicción que engrandece implícitamente a Ford.
Porque a pesar de no desplegar faraónicos recursos y pretensiones visuales, la película es pura poesía. Quien no se emocione con esos paisajes de piedra y arena rojiza bajo ese cielo azul inmaculado y purificador es que no aprecia lo que es el arte visual.
Porque a pesar de tener una narratividad aparentemente simple, la historia permite captar el valor y papel de cada personaje (prototipos clásicos de western pero con una carga emocional y metafórica impepinable), los temas se superponen sin parar y la habilidad de un guión impoluto. Sin ningún tipo de altibajo.
Es cierto que divagar de esta película es casi imposible y lo que pueda poner y he puesto son retazos inconexos, y lo que ya se ha dicho de palabras de churro y 30'' es totalmente cierto.
A mi Uncle Ethan me sigue despertando sentimientos contrapuestos, es un personaje de mil caras, y la gran mayoría de ellas cubiertas por el velo de un personaje que ante todo es un auténtico hombretón del Oeste, de los de siempre. Pero que también tiene debilidades y anhelos. También tiene necesidad de redención, como decía 30''.
Un tipo íntegro pero golpeado por la desgracia, cerebral pero impulsivo, tolerante pero inmisericorde ("vivir como un comanche no es vivir"), patriota y apátrida.
El resto de personajes también a aplaudir: desde el pobre Mose que sólo quiere una mecedora dentro de su enajenación mental, hasta el compañero de andanzas de John Wayne que pone el contrapunto de volatilidad e instinto juvenil, el cowboy que guitarra en mano hace la corte a la chica. Humor - tragedia - ligereza - épica.
Sólo comentar tres cosas más:
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Las escenificación es memorable. Sobre todo la comida al principio de la película. Familiares, Ethan y autoridades. La disposición es absolutamente teatral y equilibrada. Sobre las escenas a través del marco con el desierto árido iluminado de fondo sólo apuntar a que es puro arte visual. Puro genio sobre qué significa ocupar un espacio en el mundo.
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Actualmente siguen habiendo muchos estudios sobre la primera escena de la película, con el manto que preside la zanja de la casa cuando llega Ethan. Que aparece y desaparece con los planos. Hay quien habla de metáforas sobre el retorno, sobre la señal del peligro indio, etc. No sé hasta qué punto son ciertas, pero es increíble que el talento de Ford aún suscite debates como este.
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Uno de los más importantes críticos de cine de este pais (José Luís Guarner) quiso pasar sus últimas horas en su lecho de muerte viendo esta película. Despidiéndose del mundo entre cañones, desfiladeros, persecuciones de indios y vaqueros.
En el escenario de la inmensidad.
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No se si lo has hecho alguna vez, pero mirate esta película en blanco y negro, Veras que no pierde absolutamente nada, sino que la ausencia del color ayuda a fortalecer más si cabe el dramatismo de la historia.
Hasta sin color es una maravilla. -
Fué leer esta crítica de Roger Ebert y lanzarme a verla, no hace falta de decir que estuvo a la altura de las expectativas. Os la pongo para acabar de convencer a los indecisos:
John Ford's ''The Searchers'' contains scenes of magnificence, and one of John Wayne's best performances. There are shots that are astonishingly beautiful. A cover story in New York magazine called it the most influential movie in American history. And yet at its center is a difficult question, because the Wayne character is racist without apology–and so, in a less outspoken way, are the other white characters. Is the film intended to endorse their attitudes, or to dramatize and regret them? Today we see it through enlightened eyes, but in 1956 many audiences accepted its harsh view of Indians.
The film is about an obsessive quest. The niece of Ethan Edwards (Wayne) is kidnapped by Comanches who murder her family and burn their ranch house. Ethan spends five years on a lonely quest to hunt down the tribe that holds the girl Debbie (Natalie Wood)--not to rescue her, but to shoot her dead, because she has become ''the leavin's of a Comanche buck.'' Ford knew that his hero's hatred of Indians was wrong, but his glorification of Ethan's search invites admiration for a twisted man. Defenders of the film point to the famous scene where Ethan embraces his niece instead of killing her. Can one shot redeem a film?
Ethan's quest inspired a plot line in George Lucas' ''Star Wars.'' It's at the center of Martin Scorsese's ''Taxi Driver,'' written by Paul Schrader, who used it again in his own ''Hard Core.'' The hero in each of the Schrader screenplays is a loner driven to violence and madness by his mission to rescue a young white woman who has become the sexual prey of those seen as subhuman. Harry Dean Stanton's search for Nastassja Kinski in Wim Wenders' ''Paris, Texas'' is a reworking of the Ford story. Even Ethan's famous line ''That'll be the day'' inspired a song by Buddy Holly.
''The Searchers'' was made in the dying days of the classic Western, which faltered when Indians ceased to be typecast as savages. Revisionist Westerns, including Ford's own ''Cheyenne Autumn'' in 1964, took a more enlightened view of native Americans, but the Western audience didn't want moral complexity; like the audience for today's violent thrillers and urban warfare pictures, it wanted action with clear-cut bad guys.
The movie was based on a novel by Alan LeMay and a script by Ford's son-in-law Frank Nugent, the onetime film critic who wrote 10 Ford films, including ''She Wore a Yellow Ribbon'' and ''Wagon Master.'' It starred John Wayne, who worked with ''Pappy'' Ford in 14 major films, as a Confederate soldier who boasts that he never surrendered, who in postwar years becomes a wanderer, who arrives at the ranch of his brother Aaron (Walter Coyt) and his wife Martha (Dorothy Jordan) under a cloud: He carries golden coins that may be stolen, and Sheriff Sam Clayton (Ward Bond) says he ''fits a lot of descriptions.''
It is clear from the way Ethan's eyes follow Martha around the room that he secretly loves her. His hatred of Indians flares the moment he meets Martin Pawley (Jeffrey Hunter): ''Hell, I could mistake you for a half-breed.'' Martin says he's ''one-eighth Comanche.'' Ethan rescued young Martin when his family was killed by Indians, and left him with Martha and Aaron to be raised, but it's clear he thinks one-eighth is too much. When Martin insists on joining Ethan's search for the captured Debbie, Ethan says ''I give the orders'' and treats the younger man with contempt. In a saloon, Ethan pours out drinks but snatches away Martin's glass, snarling ''Wait'll you grow up.'' Martin at this point has been a ranch hand, is engaged to be married, has been on the trail with Ethan for years. Does Ethan privately think it's dangerous for a ''half-breed'' to drink? One of the mysteries of ''The Searchers'' involves the relationship between Ethan and Martin on the trail. Living alone with each other for months at a time, sleeping under the stars, what did they talk about? How could they share a mission and not find common cause as men?
Martin's function on the trail is to argue for Debbie's life, since Ethan intends to find her and kill her. The younger man also figures in a romantic subplot awkwardly cobbled on to the main story. He is engaged to marry Laurie (Vera Miles), the daughter of friendly Swedish neighbors. Ford goes for cornball humor in scenes where Martin writes to Laurie only once in five years, and in that letter makes light of having mistakenly purchased a ''squaw bride.'' Martin returns on the very day when Laurie, who never expected to see him again, is scheduled to marry Charlie (Ken Curtis), a hayseed, and the men fight for the women in a sequence that would be more at home in ''Seven Brides for Seven Brothers'' than in an epic Western.
''The Searchers'' indeed seems to be two films. The Ethan Edwards story is stark and lonely, a portrait of obsession, and in it we can see Schrader's inspiration for Travis Bickle of ''Taxi Driver;'' the Comanche chief named Scar (Henry Brandon) is paralleled by Harvey Keitel's pimp named Sport, whose Western hat and long hair cause Travis to call him ''chief.'' Ethan doesn't like Indians, and says so plainly. When he reveals his intention to kill Debbie, Martin says ''She's alive and she's gonna stay alive!'' and Ethan growls: ''Livin' with Comanches ain't being alive.'' He slaughters buffalo in a shooting frenzy, saying, ''At least they won't feed any Comanche this winter.'' The film within this film involves the silly romantic subplot and characters hauled in for comic relief, including the Swedish neighbor Lars Jorgensen (John Qualen), who uses a vaudeville accent, and Mose Harper (Hank Worden), a half-wit treated like a mascot. There are even musical interludes. This second strand is without interest, and those who value ''The Searchers'' filter it out, patiently waiting for a return to the main story line.
Ethan Edwards, fierce, alone, a defeated soldier with no role in peacetime, is one of the most compelling characters Ford and Wayne ever created (they worked together on 14 films). Did they know how vile Ethan's attitudes were? I would argue that they did, because Wayne was in his personal life notably free of racial prejudice, and because Ford made films with more sympathetic views of Indians. This is not the instinctive, oblivious racism of Griffith's ''Birth of a Nation.'' Countless Westerns have had racism as the unspoken premise; this one consciously focuses on it. I think it took a certain amount of courage to cast Wayne as a character whose heroism was tainted. Ethan's redemption is intended to be shown in that dramatic shot of reunion with Debbie, where he takes her in his broad hands, lifts her up to the sky, drops her down into his arms, and says, ''Let's go home, Debbie.'' The shot is famous and beloved, but small counterbalance to his views throughout the film--and indeed, there is no indication be thinks any differently about Indians.
John Ford (1895-1973) was Hollywood's greatest chronicler of American history, and there was a period when his ''The Grapes of Wrath'' (1940) and not ''Citizen Kane'' was cited as the best American film. He worked on his first film in 1914, and was directing by 1917. He had an unrivaled eye for landscape, and famously used Monument Valley as the location for his Westerns, camping out with cast and crew, the company eating from a chuck wagon and sleeping in tents. Wayne told me that making a Ford Western was like living in a Western.
Ford's eye for composition was bold and sure. Consider the funeral early in the film, with a wagon at low right, a cluster of mourners in the middle left, then a diagonal up the hill to the grave, as they all sing Ford's favorite hymn, ''Shall We Gather at the River'' (he used it again in the wedding scene). Consider one of the most famous of all Ford shots, the search party in a valley as Indians ominously ride parallel to them, silhouetted against the sky. And the dramatic first sight of the adult Debbie, running down the side of a sand dune behind Ethan, who doesn't see her. The opening and closing shots, of Ethan arriving and leaving, framed in a doorway. The poignancy with which he stands alone at the door, one hand on the opposite elbow, forgotten for a moment after delivering Debbie home. These shots are among the treasures of the cinema.
In ''The Searchers'' I think Ford was trying, imperfectly, even nervously, to depict racism that justified genocide; the comic relief may be an unconscious attempt to soften the message. Many members of the original audience probably missed his purpose; Ethan's racism was invisible to them, because they bought into his view of Indians. Eight years later, in ''Cheyenne Autumn,'' his last film, Ford was more clear. But in the flawed vision of ''The Searchers'' we can see Ford, Wayne and the Western itself, awkwardly learning that a man who hates Indians can no longer be an uncomplicated hero.
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desde luego hay veces en las que da gusto leeros

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@e7ili:1hks5j46:
DE LATIR MI CORAZON SE HA PARADO
La vi ayer, en VSO. ROMAIN DURIS se sale de la pantalla. Genial.
La he visto justo esta tarde, y también me ha encantado. Increíbles diálogos.
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Yo de Ford degusté con fervor hace milenios "la Diligencia" y eso que mi paladar no está acostumbrado al lenguaje de los western. Para mí, se trata de una viaje a la redención de la "carabana de los parias", de los marginados que que persigue con ahínco la dignidad que una sociedad puritana clasista le ha arrebatado.
Moral y altruismo popular contrapuesto con la hipocresía de los hombres de bien, nos invita a solidarizarnos con carácteres como un médico borrachín acabado, pero el primero en dar un paso al frente cuando se trata de ayudar al prógimo, o una prostituta menospreciadad por las mujeres de la alta sociedad.
Personages, sin duda, frágiles, que se crecen cuando sus semejantes le ofrecen una ración de confianza. El viejo drama/grandeza de los derrotados.
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¿Y que me decís de esto?

Al igual que "The Searchers". una bellísima elegía al viejo Oeste. La escena de la cantina, con el chuletón de por medio debería ser asignatura anual obligatoria en cualquier escuela de narración audiovisual.
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Marniello, esa es mi favorita de este señor. Tal vez no sea la mejor, pero personalmente le tengo más cariño que a Centauros…
Cada día de resaca que me dispongo a ver alguna peli, una de las primeras que me apetece siempre es esta. La vería todas las semanas de mi vida. -
¿Era XaviXavi quien preguntaba hace poco por Luna Nueva? Pues anoche descubrí que la estaban dando por 25 TV, un canal en el que a menudo encuentras viejas películas en blanco y negro y en versión original.
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