Crónicas conciertos 2011
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MEC!
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**TOM HARRELL QUINTET
Tom Harrell (trompeta, fliscorio) / Wayne Escoffery (saxo tenor) / Danny Grissett (piano) / Ugonna Okegwo (contrabajo) / Johnathan Blake (bateria)
Jamboree (Barcelona)
12-8-2011**

Al finalizar el segundo tema, Escoffery, Okegwo y Blake abandonan el escenario. Solo quedan Grissett y Harrell. Algo se está preparando, se huele en el ambiente. Un par de segundos antes de empezar el tema, la sala se sumerge en respetuoso silencio, Grissett posa sus dedos en los teclados, arranca los primeros compases y, acto seguido, Harrell hace lo mismo con el fliscornio. Y en menos que uno se lo piensa, estos dos nos sumergen en una de esas baladas que solo los músicos de jazz saben hacer, esas baladas que le dejan a uno tumbado, con esa sensación que juega a dos bandas: la que apuesta como arma para conseguir, de forma segura, el corazón de la persona amada y, también , esa terrible sensación de soledad infinita que a uno le devora cuando esa canción, lo que de verdad le está contando, es que la historia termino. Pero también existe otro filo, otra visión: la que aparece cuando el músico que la interpreta está en una situación límite. Harrell, vestido absolutamente de negro, con una chaqueta abotonada hasta el cuello, con unas gafas negras, una figura de cristal, y unos movimientos indecisos, hizo que en ese tema los fantasmas de tantos y tantos músicos geniales que, por diversas circunstancias, han transmitido esta sensación de estar al límite se paseasen por nuestra venas y hicieran que los pelos se pusieran de punta. Fueron unos minutos tremendos que, cuando terminaron, hicieron que el público reunido tardase en reaccionar.
Pero, que quede claro, que en el caso de Harrell no estamos hablando de alguien a punto de palmarla y convertirse en un mito. Harrell es un titán, un gigante que lucha contra su enfermedad (es esquizofrénico desde hace ya muchos años). Sabe que, a medida que pasa el tiempo, sus condiciones físicas no le permiten un desmelene en los escenarios (sus solos son justos y precisos, pero no esperen cabalgadas), pero tiene dos ases en la manga muy importantes:
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su nivel como compositor, incluso hoy en día, es altísimo. No hace falta ser un lince para comprobar la complejidad y creatividad de sus composiciones que, situadas en el post bop que a algunos les puede parecer fuera de temporada, no cabe duda que encuentran su acomodo perfecto. Incluso se permite disfrazar piezas con aires brasileños y funk jazz y no solo salir airosos, sino que uno se quita el sombrero
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tiene un grupo al lado acojonante, joven y vital. Ellos se encargan de dar todo el carbón, petróleo o energía nuclear precisa. Son tan buenos que incluso se pueden permitir el lujo tener a un pianista tan fino como Grissett y que este no acabe sepultado por el aluvión. No hacen falta muchas luces para decir que Wayne Escoffery es un saxofonista con un futuro luminoso (digitación rápida, energía para parar un toro y con una imagen realmente impecable); Blake y Okegwo forman un dueto rítmico que también combina la ductilidad y la contundencia y se entienden la mar de bien con el piano de Grissett.
Estos dos factores hacen que Harrell esté tranquilo y sepa que el respetable que lo va a ver no se va a encontrar frente a una persona por la cual hay que tener lástima o en la antesala del mito maldito por sus circunstancias. Harrell y su grupo ofrece una magistral lección de música allí donde lo contratan, y eso mismo realizó el pasado viernes. Una gran velada.
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@enjoy*:nw1wgwrk:
¿En serio? En Barcelona estaban todos bien… ¿alguien los vio en Madrid?
En Madrid fue muuy flojo.
Ayer en el Helio el duo L'Hereu Escampa dieron un señor concierto!
Ya tengo ganas de verlos en LA [2] este setiembre! -
Será una perogrullada, pero, con este flujo infinito de retornos de grupos con un par o uno de sus componentes originales (a los que, sin salvarme de la quema, yo he asistido más de dos y tres veces, y asistiré) que vivimos en nuestros días, no está de más recordarlo: una banda no es grande por su nombre, sino por sus componentes.
Por eso lo de ayer en Discos Paradiso volvió a ser revelador. Porque no eran Murders in the Rue Morgue, ni Les Yeux Sans Visage, ni siquiera Isards, pese a tener la flota completa, pero eran Víctor, Ana, Larry, Dani, y Cristian armados con sintetizadores y algún instrumento extra, acelerando y flotando, ensimismados o frenéticos, haciendo un fascinante todo de cada aportación individual.
Así, cuando Víctor no hacía percusiones con un cuenco, añadía voces a la música, o retorcía el sonido, Ana soltaba notas más cercanas al espíritu de un piano, Larry introducía samplers de voces (y hasta de disparos de un western), secuestraba de la radio una canción de tono discotequero y la abría en canal, o pateaba el escenario con ímpetu en el momento más inesperado, sorpresa a prueba de oyentes que estén de vuelta de todo, Cristian manejaba ritmos marciales y los abrasaba con temple y paciencia, o Dani encabezaba un extraordinario momento ¿free-jazz-synth? con su clarinete, mientras los otros cuatro provocaban un terremoto.
Y todo sin que se les fuera de las manos la dinámica del bolo, siempre moviéndose en un ambiente más de deriva en el espacio exterior que de viaje cósmico, durante 45 minutos que parecieron la mitad.
No sé si estas 5 inquietas personas tendran la suerte de conocer y gustar a quien les haga ser, al menos, un poco eternos, pero, sin duda, perduraran en el recuerdo de algunos de nosotros. Porque todo asunto musical en el que andan metidos es bello y enigmático, y, por ello, magnético y perdurable.
http://colectivodetakon.wordpress.com/

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@30segundossobreTokyo:3pizxp26:
**TOM HARRELL QUINTET
Tom Harrell (trompeta, fliscorio) / Wayne Escoffery (saxo tenor) / Danny Grissett (piano) / Ugonna Okegwo (contrabajo) / Johnathan Blake (bateria)
Jamboree (Barcelona)
12-8-2011**

Al finalizar el segundo tema, Escoffery, Okegwo y Blake abandonan el escenario. Solo quedan Grissett y Harrell. Algo se está preparando, se huele en el ambiente. Un par de segundos antes de empezar el tema, la sala se sumerge en respetuoso silencio, Grissett posa sus dedos en los teclados, arranca los primeros compases y, acto seguido, Harrell hace lo mismo con el fliscornio. Y en menos que uno se lo piensa, estos dos nos sumergen en una de esas baladas que solo los músicos de jazz saben hacer, esas baladas que le dejan a uno tumbado, con esa sensación que juega a dos bandas: la que apuesta como arma para conseguir, de forma segura, el corazón de la persona amada y, también , esa terrible sensación de soledad infinita que a uno le devora cuando esa canción, lo que de verdad le está contando, es que la historia termino. Pero también existe otro filo, otra visión: la que aparece cuando el músico que la interpreta está en una situación límite. Harrell, vestido absolutamente de negro, con una chaqueta abotonada hasta el cuello, con unas gafas negras, una figura de cristal, y unos movimientos indecisos, hizo que en ese tema los fantasmas de tantos y tantos músicos geniales que, por diversas circunstancias, han transmitido esta sensación de estar al límite se paseasen por nuestra venas y hicieran que los pelos se pusieran de punta. Fueron unos minutos tremendos que, cuando terminaron, hicieron que el público reunido tardase en reaccionar.
Pero, que quede claro, que en el caso de Harrell no estamos hablando de alguien a punto de palmarla y convertirse en un mito. Harrell es un titán, un gigante que lucha contra su enfermedad (es esquizofrénico desde hace ya muchos años). Sabe que, a medida que pasa el tiempo, sus condiciones físicas no le permiten un desmelene en los escenarios (sus solos son justos y precisos, pero no esperen cabalgadas), pero tiene dos ases en la manga muy importantes:
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su nivel como compositor, incluso hoy en día, es altísimo. No hace falta ser un lince para comprobar la complejidad y creatividad de sus composiciones que, situadas en el post bop que a algunos les puede parecer fuera de temporada, no cabe duda que encuentran su acomodo perfecto. Incluso se permite disfrazar piezas con aires brasileños y funk jazz y no solo salir airosos, sino que uno se quita el sombrero
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tiene un grupo al lado acojonante, joven y vital. Ellos se encargan de dar todo el carbón, petróleo o energía nuclear precisa. Son tan buenos que incluso se pueden permitir el lujo tener a un pianista tan fino como Grissett y que este no acabe sepultado por el aluvión. No hacen falta muchas luces para decir que Wayne Escoffery es un saxofonista con un futuro luminoso (digitación rápida, energía para parar un toro y con una imagen realmente impecable); Blake y Okegwo forman un dueto rítmico que también combina la ductilidad y la contundencia y se entienden la mar de bien con el piano de Grissett.
Estos dos factores hacen que Harrell esté tranquilo y sepa que el respetable que lo va a ver no se va a encontrar frente a una persona por la cual hay que tener lástima o en la antesala del mito maldito por sus circunstancias. Harrell y su grupo ofrece una magistral lección de música allí donde lo contratan, y eso mismo realizó el pasado viernes. Una gran velada.
Pelos de punta con Harrell y su historia. Es un grande. Me hubiera gustado ir pero estaba fuera, y tb me lo perdí en Terrassa. Esperemos que haya una nueva oportunidad pronto.
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apuntes de cosas destacables vistas en las Festes de Gràcia:
Perros con Traje (Perla. Martes 16): Grupo 100% FEA, con el espíritu petardo de las letras, sus bases tecnopop-verbenero y dos tipos rapeando encima, tienen himnos directos e ingeniosos sobre los pelados de polígono industrial, las trastiendas de las peluquerías chinas, o la bazofia vendida como cubatas de los antros. Divertidísimos. Hay un par de 'youtubes' de hace 2 años, pero el sonido es terrible.
Chavala (Perla. Martes 16): A decir verdad, cortaron el rollo cantidad, ya que están en las antípodas del perfil de grupos FEA, y las pusieron justo en medio de la programación, pasada la medianoche, y ya con una buena dosis de pegadizos himnos horteras en el cuerpo de un personal que quería más del mismo jarabe. Chavala es un trío de ídems que debutaban, y lo hicieron con un aún bastante verde sonido experimental y etéreo de voces felices y ensoñadas e insinuación rockera, más una base ruidista cedida por Adrián de Alfonso, Indigents, y Jaco -que este otoño saca disco, y dará que hablar –> http://detakon.bandcamp.com/album/jaco- ... -del-disco -. Ganas de verlas en otra hora, momento, y lugar. Y hay que dejarlas crecer.
Volpina (Mozart. Viernes 19): Volpina tenían las buenas canciones pop ora espídico, ora con gancho melódico, pero siempre con desparpajo (aunque la candidez del xilofón da bastante por culo, eso sí), y el viernes tuvieron lo único que les faltaba: una audiencia bastante amplia que sintonizó con sus canciones, y dieron ambiente al bolo. Tocaron temas nuevos con mayor peso del teclado, y terminaron con ese enorme e involuntario homenaje krautpopero a los Stereolab que es "Estimulas" ( http://www.myspace.com/volpina/music/so ... s-63359078 ), solo medio destrozado por la mala perícia del técnico de sonido, que puso por la nubes el nivel de la harmónica, quedando lo demás mordidísimo de sonido. A tener en cuenta, poperos.
The Bread Makers (Perla. Viernes 19): La sorpresa de la semana. Un magistral y sabroso combo de funk y soul acompañado de vientos y teclado (y hasta de una harmónica con la que se marcaron un solo espectacular) que dejó para el arrastre nuestras rodillas y espaldas, especialmente con un tema que alargaron hasta la media hora, bajando las pulsaciones en muy pocos momentos. Inmensos (y afincados en Barcelona, cuidadín)
Orquesta Sant Celoni (Heliogàbal. Domingo 21): En esta ocasión, la Orquesta se presentó con Mau (Les Aus) a la batería, y Jordi (Liannallull) a la guitarra eléctrica, y tiraron mucho por lo balcánico y lo norte-africano (incluso convirtiendo "Misirlou" en un medio tiempo arabesco), con un control más que sobrado de las piezas del repertorio, y supurando euforia de baile popular en la plaza del pueblo. Aunque precisamente eso es lo que desangeló bastante el concierto: el Helio no es una plaza, éramos unas 20 personas, y 'tan solo' eran las 23:30h de la noche. Tuve la posibilidad de verles el año pasado tocar dos horas y mucho en un local mucho más grande de Vallgorguina a las 2 de la madrugada, y lo petaron
DJ Roger (Perla. Domingo 21): FUN, pruebamúsicos, y alguno más se habría enervado con él, ya que fue cero técnica, enlazando temas en plan 'lista de reproducción', pero divertido como selector (bastante obvio dentro del sector infra-hits, pero qué quieres, que son fiestas mayores): Las Grecas, Los Amaya, Raffaela Carrá, El Pescaílla, Los Chunguitos, Locomía, Chimo Bayo, MIA (¿?), Fangoria, etc. Y Josmar, claro.
y Paco Pil (Verdi 88. Sábado 20) no sé a qué hora salió, pero estuvimos esperando un par de horas, y nanai
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**TOOTS AND THE MAYTALS
Sala Apolo (Barcelona)
22-8-2011**

No creo que la causa fuera que la difunta Winehouse cantase el “Monkey Man” en sus conciertos. Creo que, más bien, la causa directa de la gran cantidad de público reunida en la enésima visita de los Maytals fuera que no había nada mejor que hacer ese sábado de Agosto y que a la gente le apetecía darse un homenaje y sudar un poco. Y eso lo hicieron con creces.
Entre el corrillo habitual, siempre se ha dicho que Toots Hibbert tiene una jeta realmente impresionante. Yo hacía mucho tiempo que no lo veía, incluso si las circunstancias hubieran sido las normales, tampoco hubiera gastado el parné para verlo otra vez pero, insisto, no había nada más que hacer. Volver a verlo me confirmó lo anteriormente citado: tiene un jeto impresionante. Alguno le llamarán experiencia, antigüedad y todo eso. Yo lo llamo tener los recursos suficientes para dar lo mínimo sin que lo parezca y que la gente, rendida de antemano, ni se de cuenta, ni le importe lo más mínimo. Todos saben a lo que van, Hibbert (cada vez con más pinta de James Brown circa 70’s, colo le falta el bigote) el primero y por ello se permite alargar los temas más de lo decente, acercarse a las primeras filas y dar la mano a 200 personas, en acelerar los temas cuando no viene a cuanto de nada, a dar saltitos cuando quiere imprimir más energía a su voz que, si bien no se encuentra en su mejor momento, sigue dando destellos de ese deje a predicador que siempre ha impregnado muchas de sus canciones. A mi parecer, el único tema de mandaba un mayor desarrollo instrumental, y así lo hizo, fue un “Funky Kingston” que le salió bastante bien, a pesar de contar con un grupo que a mí me pareció justito y con injustificado ramalazo rockero.
Pero eso, como digo, al personal se la trajo al pairo. Bailo, jaleo, cantó y se lo pasó de narices ante la acostumbrada cascada de hits jamaicanos que todos ya hemos oído al derecho y al revés. Que si “Pressure Drop”, que si el “Monkey Man”, que si “Swett And Dandy” (para mí, de lo mejor de la noche), que si “54 – 46 Thats My Number”, etc, etc. El momento tremendo fue cuando se saco de la mango un “Guns Of Navarone” que toda la sala coreo al unísono. Por mucho que uno se ponga divino de la muerte, oír este tema cantado un montón de gente le pone la piel de gallina al poco que le gusté esto de la música de origen jamaicano. Gente la cual, al menos un pequeño sector, dedicó al final de concierto un emocionante homenaje a la figura de José Mourinho con expresiones que no se pueden trasladar aquí por ser horario infantil.
En fin, que estuvo entretenido, divertido, bailongo y poco más. No le exijan nada, pero que absolutamente nada (y eso también me lo podía haber aplicado a mí mismo al entrar en la sala). Y procuraré tardar en verlo otra vez, aunque si viene con un grupo con un sonido más primitivo, seguramente me animaré a verlo.
Y a quién no me pensaría ver es a Leba Thomas, pequeña pero tremenda chica que Hibbert lleva en su coro, que cantó un par de temas antes de la entrada de la estrella. Buena voz, presencia escénica, desparpajo y saber hacer. Y no resultó un relleno: el personal supo reconocer la breve, pero jugosa aportación de soul y sonido jamaicano. Y después de saludar a Maurici, Madam Green y un par de amigos más, a rematar la velada con un fastuoso Nui Nui en el Tahití.
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Genial los Title Fight ayer en el Moog, se nos hizo corto
Primera visita de los yankis a España, y que no sea la última. -
nueva movida interesante en Paradiso el sábado pasado, esta vez por triplicado:
empezaron Aiguilles, o Arnau Sala (Les Aus) y Stéphane Kerandel, con una buena dosis de niebla sonora modulada por Arnau (al parecer, utilizando tecnología autoconstruída), mientras Stéphane, con pedales y micro, le añadía extrañeza y visceralidad al asunto
literalmente, se bajaron para que subiera Héctor Ojeda, Asma, pura no wave, con un ritmo pregrabado rudo y contundente como tronco del concierto, mientras él le injería efectos rotos y oscuros al sonido general, o jugaba con texturas. En cierto momento, se colgó el bajo y Stéphane lo acompañó con una flauta/clarinete. Sugerente y tan paciente como hábil a la hora de generar un ambiente sonoro en la 'sala', su bolo fue una sorpresa muy positiva
respecto a Adrián "Don The Tiger" de Alfonso, poco a poco va afinando más los vasos comunicantes de su reinventada propuesta bajo este alias. Así, si en Niu -junio- se le fue la mano con el sonido, y en La Roma -julio- éste quedo demasiado rebajado, a merced de la voz y el texto, el sábado estuvo más cerca del exceso del primer bolo, pero, a diferencia de entonces, sonó con más cuerpo, y a él se le vió más cómodo que nunca. Y, ojo, poco a poco se van imponiendo por si solas las canciones, boleros ruidosos elaborados con retazos rítmicos.

Próxima cita en Paradiso, el 9 de septiembre, con un doblete imprescindible: Mark Cunningham y Les Yeux Sans Visage
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que sirva este vídeo como crónica del concierto de L'Hereu Escampa el otro día en el Heliogàbal (Festigàbal d'estar per casa 2011)
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cómo la jodieron ayer Tweak Bird en el Moog! empezaron fenomenal, ruidosos -incluso demasiado-, contundentes, acelerando y frenando según veían, desfigurando sin temor sus canciones (seguramente "Whorses", con un prólogo, fuga y recuperación del tema espectacular fue el momento más álgido), pero en la parte final cayeron en la autoindulgencia, y hasta diría desgana, desaprovechando dos temazos como "Spaceships" o "Favourite Sun" para perderse en el regodeo y ya no regresar. Una lástima, porque el bolo podría haber estado a la altura del del Primavera Club '10.
Twin Wolf y Cuzo pusieron la madera a arder. Era el concierto debút de los primeros, que hacen un stoner-rock aún falto de personalidad, pero que no suena mal. Los segundos, por su parte, van más que rodados, y aún siguen exprimiendo su "Otros Mundos". Buen concierto, pero algo peores de sonido (el bombo casi no sonaba, apuntó un colega batería) que el año pasado en Sidecar o teloneando a Wooden Shjips. Y limitados de tiempo, lo que siempre es una lástima con esta banda.
sala casi a petar (y siendo el doble de caras de lo habitual las entradas!), a ver si se mantiene la asistencia

(cartel del bolo en Pasaia, por Marta Ennes)
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pues sí, después de un comienzo realmente prometedor la cosa fue bajando bastante. un show de 40 minutos para lo que hacen hubiera estado bastante mejor, creo.
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@Kanchelskis:2jauo9ae:
cómo la jodieron ayer Tweak Bird en el Moog! empezaron fenomenal, ruidosos -incluso demasiado-, contundentes, acelerando y frenando según veían, desfigurando sin temor sus canciones (seguramente "Whorses", con un prólogo, fuga y recuperación del tema espectacular fue el momento más álgido), pero en la parte final cayeron en la autoindulgencia, y hasta diría desgana, desaprovechando dos temazos como "Spaceships" o "Favourite Sun" para perderse en el regodeo y ya no regresar. Una lástima, porque el bolo podría haber estado a la altura del del Primavera Club '10.
Totalmente de acuerdo, fueron de más a menos, para terminar diluyéndose fruto de su propia indolencia. No sé si han sido los cambios de look, ahora el bataca se parece más que nunca a Bam Margera, en lugar de al Emile Hirsch protaginista de "Into the Wild". El hermano tirillas, también se ha olvidado de su look Terry Richardson y todo perdió fuelle fruto de sus parones y un excesivo marcianismo innecesario. Creo recordar que hicieron una versión de un tema bastante conocido cuyo nombre ahora no recuerdo, que alguien me corrija si me confundo.
En el PC ´10 quizá eran menos famosos y habían dado menos conciertos, pero sin duda resultaron mucho más frescos y contundentes, una lástima porque apenas nada tuvo que ver.
Cuzo tocando el nuevo material me recordaron por momentos a Earthless pero sin tanta velocidad. Aprovecho por aquí para pedir su retorno, que todavía lo flipo con aquel bolo que dieron en Sidecar ante no mucha gente.
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la versión, si no recuerdo mal, era "Children of the Revolution" de T-Rex
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@manel:3mvgn9fa:
la versión, si no recuerdo mal, era "Children of the Revolution" de T-Rex
touché, versión lúgubre-yonqui de la banda de Bolan (y creo que ya fue el canto del cisne de su concierto)
para bandaca -también- la que hay esta noche en Sidecar, aviso! –>
http://www.sidecarfactoryclub.com/web/i ... p&did=2036 -
El lunes, según la web.
Lástima que sea en Sidecar, otra vez será.
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Por qué, por qué?
Por qué Sidecar? -
@los:
El lunes, según la web.
Lástima que sea en Sidecar, otra vez será.
osti, menos mal que lo mencionas, porque yo iba a pasarme esta noche (juraría que cuando lo anuncié por "Próximos conciertos 2011" estaba para el día 1…)
pues nada, el lunes
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No tengo mucho tiempo para escribir de forma prolomgada, pero del homenaje que ayer tuvo lugar en Apolo a la figura de Miles Davis se pueden extraer estas cosas:
- Miles hacía música que ya es eterna y, sobre todo, moldeable
- da gusto ver a gente muy, pero que muy, joven tocando a ese nivel y un repertorio tan exigente como el de Davis (gran versión del "Seven Steps To Heaven", un apieza endiablada)
- la Sant Andreu Jazz Band es un proyecto muy serio.
- la cola para entrar fue monumental
- oir a Andrea Motis cantar el "My Funny Valentine" fue un placer, y que cuando madure la voz puede causar estragos serios.
- Llibert Fortuny es una bestia parda, incluso en formatos donde el protagonismo está compartido.
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Me paso por aquí a comentar algo de lo que vi los últimos días en los States:
Math & Physics Club + Seapony + Gold Leaves en el Mural Amphiteatre de Seattle. 12 de agosto: concierto gratis al aire libre en una especie de parque junto al Space Needle. Tres grupos de pop locales, bastante justitos y tirando a sosos los tres. Math & Physics Club tienen canciones apañadas pero no dejan de ser unos Lucksmiths de 2ª fila. Correctos. Seapony se arriman al twee ligeramente ruidosete, con un poco de fuzz, algo de C86 británico y baterías a lo Beat Happening. La realidad es mucho menos halagüeña que sus referentes. Muy verdes. Gold Leaves, de los que no había escuchado nada, le dan a un sonido un poco más folk-rock que los anteriores. Clasicote e impersonal, pero bien ejecutado. Les faltan canciones pero fueron los que más me gustaron.
Tim Cohen's Magic Trick en el Rickshaw Stop de San Francisco. 24 de agosto: Magic Trick es un proyecto de Tim Cohen de The Fresh & Onlys que no tiene mucho que envidiar a la banda madre. Quizás únicamente repercusión. Las coordenadas no andan muy lejos deTF&O pero se inclinan un poco más hacia el folk-rock lisérgico 60's y 70's con tendencia a composiciones tirando a largas pero nada peñazo, muy de San Francisco, un poco al estilo de los Black Mountain menos stoner. Presencia, además, de coros femeninos que en directo resultaron absolutamente espectaculares, de esos de enamorarse de las dos chicas que los ejecutaban, que además tocaban guitarra, bajo y teclados. Para mi gusto, mejor en directo que en disco, cuya producción ratonera, demasiado Captured Tracks no hace justicia a una propuesta que luce más exuberante. Sin embargo, parece que con el último lanzamiento, "The Glad Birth of Love", las cosas empiezan a cambiar y ya opta por unos arreglos más elaborados y una producción más lustrosa. Hay que seguir a Magic Trick. Si llego a estar a tiempo los propongo para el escenario foro. Sirva esta reseña de sugerencia oficiosa.
R. Stevie Moore + Ariel Pink's Haunted Graffiti + Kelley Stoltz en el MakeOut Room de San Francisco. 29 de agosto: Kelley Stoltz, el autor de uno de los mejores discos de 2010 para mí, "To Dreamers", hizo de mero telonero en una noche en la que los protagonistas eran otros. Tocó media docena de canciones, cumpliendo con su cometido, pero aunque fuera por el contexto, la duración del bolo y el rol adjudicado no llegó a la excelencia que muestra en el estudio.
Luego apareció R. Stevie Moore, barrigudo, con pintas -no sé si con algo de autoironía- de Santa Claus de vacaciones en Florida. Le acompañaron tres músicos de 25-30 años: un batería, un guitarrista/teclado y un guitarrista/2a voz. Él tocó el bajo y cantaba/berreaba. Fue un show que me dejó sensaciones encontradas: por una parte, el combo sonó engrasado y los temazos ahí estaban, pero por otra eché de menos el encanto doméstico y autosuficiente de las grabaciones de este hombre. Es lo que tiene llevar a un directo más o menos ortodoxo "the godfather of the home recordings". El regusto fue similar al que tuve con Half Japanese el pasado mayo en el festival: muy bien, pero un muy bien distinto al muy bien de la carrera discográfica. Y, claro, también está la edad de los sujetos, ya que ni R. Stevie Moore ni Jad Fair están ya en la parte más lozana y fresca de sus trayectorias. Stevie lució actitud de showman gamberro, extravagante aunque al final se hizo un poco cansino y con algun episodio que incluso rozó el mal gusto gratuito. Aun así, es probable que repita en el PClub y lo recomiendo a los que ya estaban predispuestos.
Mención aparte merece Ariel Pink: se pasó todo el concierto de R. Stevie Moore a pie de escenario cantando la mayoría de las canciones y emocionado como un niño de 6 años. Su actitud me desconcierta, no sé hasta que punto es ligeramente hinchada a conciencia, pero a pesar de lo extremo y demente de su comportamiento destila verdad y emoción pura como, ehmmm, ¿nadie?. Además, luego se sube al escenario y coloca unos coros a su maestro que se te caen los huevos al suelo; se abrazan, medio improvisan una canción que dicen haber compuesto a cuatro manos y el resultado es a partes iguales desconcertante y maravilloso. En el bolo con Haunted Grafitti muestra una profesionalidad brutal, cuasi obsesiva, controlándolo todo y el resultado es un bolaco tirando a breve (unos 50 minutos) pero descomunal. Claro que el hecho de vivirlo en una sala tipo Sidecar, pero un pelín más ancha y desde la 2ª fila también ayuda. En el repertorio, una mezcla de temas del "Before Today" con clásicos como "For Kate I Wait", "Helen" o "Among Dreams", además de algúna pieza desconocida por mí (especialmente una jam de hair metal ochentero pasado por su filtro que fue apoteósica) y algo que pintaba a nuevo material. Pensaba que comprendía y admiraba a Ariel Pink como personaje y como músico, pero el lunes me di cuenta que no: caí en la cuenta que no captaba toda su dimensión y que menos lo hago ahora, pero de lo que sí estoy seguro es que me resulta más fascinante que nunca.
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