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    Piel de gallina

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      churro
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      Al hilo de la presentación del London Calling del maestro medio minuto solo añadir y recomendar este documental sobre los Clash. Os copio aqui extractos de las entrevistas que aparecen ahí con sus miembros.

      (Joe Strummer) Creo que nuestros orígenes guardan más relación con el instinto que con el intelecto. En 1968 el mundo entero explosionaba: el mayo francés, Vietnam, Grosvenor Square, la contracultura.…

      (Mick Jones) Iba a ver muchos conciertos de otros grupos. Me fijaba en todo lo que hacían, en el batería, en lo que tocaba el guitarrista, y en si conectaban entre ellos a través de cierta comunicación telepática. Entonces aparecieron los New York Dolls y lo fueron todo para mí. Eran increibles, me alucinaba cómo vestían, su actitud. Todo les importaba una mierda, eran una banda interesada solamente en tener estilo.

      (Paul Simonon) Me acuerdo que iba al apartamento de Mick para que me enseñara a tocar la guitarra. Me enseñaba acordes y me decía donde debía poner los dedos. Tras un buen rato de frustración mutua decidimos hacernos con un bajo. Para hacérmelo fácil, enganché unas pegatinas en el traste marcando cada acorde. Y funcionó. Mick decía ‘’G’’ y yo buscaba la letra en el traste.

      (MJ) Recuerdo que fuimos a una heladeria en Edgware Road. Todos compramos helados y escribimos con ellos en el escaparate: «I’m so bored with the USA». Siempre estábamos hablando de que había demasiado McDonalds por aquí. Aunque nos habíamos criado con series de televisión americanas, veíamos que la influencia americana era enorme. De eso precisamente trata la canción.

      (JS) No debe ignorarse el gran impacto que tuvo el primer elepé de los Ramones en la escena de Londres. Era lo bastante simple como para poder tocarlo. Paul y yo pasamos horas, días, semanas, tocando con ese disco. Paul aprendía a tocar el bajo.

      (PS) Utilizábamos patrones para pintar palabras en la ropa. Lemas y esloganes, también cosas de nuestras propias letras, las transferíamos a la ropa. La gente se quedaba parada cuando te veían andando por la calle con las palabras ‘’odio’’ y ‘’guerra’’ pintarrajeadas en la espalda.

      (JS) Nos quedamos muy jodidos cuando Charles Shaar Murray escribió: «The Clash son una de esas bandas de garage que deberían ser devueltas al garage y encerradas allí con el motor en marcha». De esa crítica surgió la idea para «Garageland».

      (PS) No nos importaba quien fuera a ficharnos. Recuerdo que estábamos delante de las oficinas de Polydor esperando en un taxi y, en el último momento, Bernie dijo que ibamos a visitar otra discográfica. Minutos después habíamos firmado contrato con CBS.

      (JS) Era necesario que esa música rompiera fronteras y llegara a América para así convertirse en algo a nivel global. Alguien tenía que agarrar al toro por lo cuernos.

      (MJ) Todos veníamos de diferentes aspectos de la vida, pero nos sumergimos juntos en lo que ahora se conoce como cultura popular.

      (JS) Grabamos el primer álbum en tres fines de semana, lo hicimos en sesiones de cuatro días.

      (MJ) Bueno, el primer álbum es el que prefiero. Me gusta como suena..

      (JS) El primer elepé fue en cierto modo decepcionante, pues como grupo habíamos alcanzado una gran conjunción, pero el disco sonaba muy plano. No escribimos nada en el estudio, simplemente tocamos lo que teníamos.

      (PS) Recuerdo que el ingeniero estaba todo el tiempo encima de Joe para que pronunciara correctamente las letras P y Q.

      (JS) Las bandas punk llenaban los locales, ya no había forma de pararlo. Era como si el muro de contención se hubiese resquebrajado. Pero nuestra actitud ante la discográfica era: «¿Qué…? ¿Qué significa eso del segundo álbum». Recuerdo que fuimos a Jamaica con Mick, una semana o diez días, y escribimos algunas canciones.

      (PS) Debo admitir que la grabación de aquel segundo elepé («Give ‘Em Enough Rope») fue lo situación más aburrida en la que he estado nunca. Fue una grabación tan puntillosa, un contraste total con el primer álbum que arruinó toda espontaneidad.

      (MJ) Si te caes del escenario y el público te sostiene, es que molas. Pero si se apartan y dejan un hueco, la has cagado. A veces me movía tan rápidamente que era difícil predecirlo. Saltaba desde un extremo del escenario, pero el público frenaba la caida.

      (PS) Recuerdo que estábamos de gira y Mick yo tuvimos una discusión. No sé qué ocurrió, pero perdí los estribos. Me fuí a por él y le dí un puñetazo en la oreja. Joe me frenó agarrándome por los codos mientras yo seguía forcejeando para darle a Mick. A Joe le dí varios golpes de codo, salió de allí con morados. Después, en el estudio, Mick se situó en un extremo y yo en el otro. Joe tenía que ir de uno a otro para decirme qué acorde tocar.

      (JS) Fuera lo que fuera The Clash, tenía que ver con Bernie Rhodes. Esto lo mantendré siempre, para bien o para mal.

      (MJ) El punk se hizo cada vez más estrecho de miras y llegó un momento en que nos vimos atrapados en un rincón. Ahí nos dimos cuenta de que, en realidad, podíamos tocar cualquier tipo de música que quisieramos.

      (JS) Tan pronto como tocamos el último acorde nos largamos y dejamos a Neil Price haciendo las mezclas (de «London Calling») bajo la supervisión de Guy Stevens.

      (PS) De repente, miramos hacia la cabina de control y, a través del cristal, vimos a esos dos hombres luchando, inclinados sobre la mesa de mezclas. Cuando nos acercamos a ver que pasaba vimos que eran Neil Price y Guy Stevens. (Neil Price) Se excitaba tanto que tenía que mantenerla a distancia con una mano y con la otra nivelar los controles de la mesa.

      (PS) Actuábamos en el Palladium de Nueva York. Estábamos acabando la actuación y me sentía frustrado porque no había ido demasiado bien. No sé, no nos sentíamos satisfechos. Así que machaqué el bajo contra el suelo. De hecho, no tenía el más mínimo respeto por los bajos. Cuando compraba uno nuevo lo primero que hacía era coger un martillo y arrancarle a golpes unas cuantas esquirlas.

      (JS) A la que teníamos una mezcla en bruto, poníamos cinta virgen en la grabadora y pasábamos a otra cosa. Así lo hicimos día y noche. Esa es la razón de que («Sandinista!») tuviera que ser un triple álbum, aunque hubiera sido mejor un doble, o un elepé sencillo, o un EP, quién sabe. El hecho es que grabamos toda esa música, para bien o para mal, en un mismo lugar y en un breve espacio de tiempo, durante tres semanas febriles. El álbum es el documento de aquello.

      (PS) Hubo una ocasión en que fuimos a Kingston, Jamaica. Fue magnífico, porque allí yo podía… bueno, finalmente estaba allí.

      (JS) Los pistoleros iban a llegar de un momento a otro para hacernos picadillo. ¿Quienes os creeis que sois, venir a Kingston sin rendir pleitesía a los rastas? Iban a venir a por nosotros, así que tuvimos que escapar corriendo.

      (PS) Allí grabamos «Junco partner». Ibamos a grabar algunos temas más pero surgieron ciertos problemas. Para empezar, tuvimos problemas financieros. Demasiadas llamadas a ‘’room service’’, así nos alimentábamos. Tuvimos que salir por piernas del hotel. Eso es todo lo que hicimos en Jamaica.

      (MJ) Aunque Bernie (Rhodes, mánager y factotum del grupo) pasaba el cien por cien de su tiempo pensando ideas para el grupo, no las compartía con nosotros. Nunca sabíamos exactamente lo que estaba ocurriendo.

      (JS) Lo que hace a un grupo guarda estrecha relación con la química entre sus componentes. Es la química entre cuatro personas lo que hace funcionar una banda. Puedes quitar a un miembro y reemplazarlo por otro músico, o por diez de ellos, pero nunca será lo mismo.

      (MJ) Intentamos mezclar «Combat Rock» mientras estábamos de gira por Extremo Oriente. Reservamos un estudio en Australia y allí fue donde acabó todo.

      (PS) No eramos gente corriente, ni eramos estrechos de miras. No eramos los típicos ingleses mediocres. Por lo menos supimos abrazar todo aquello que se nos ofrecía, que fue el mundo entero en toda su variedad. En América, y en España, Francia, Italia, Suecia, Japón o Australia, se conoce y se aprecia a The Clash. En todas partes menos en el Reino Unido. Fuese lo que fuese The Clash, funcionaba por la química entre cuatro personas. Esa es la lección que todos deberían aprender: si funciona, no la fastidies; haz lo que debas hacer para que vaya adelante, pero no juegues con ello. Aprendimos esa lección amargamente.

      (MJ) ¿Quién puede componer canciones tan grandes, con letras tan buenas y un batería formidable? Fue fantástico estar con Paul, desde el instante mismo en que le conocí, ¡el muy bastardo!

      (PS) Hicimos nuestro trabajo y esta es nuestra historia, pero ya no existimos. Por mí, así ya está bien.

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      • 3 Desconectado
        30segundossobreTokyo
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        señores, esto es, en resumidas cuentas, el rock & roll.

        edito: y mañana hablemos de John Cale.

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        • C Desconectado
          churro
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          Una anécdota que en ese documental cuenta Paul Simonon es que tocando en un sitio un loco saltó al escenario a pegar botes, el tio Paul que era el más broncas de todos pensó ¿quien es ese pirado? le voy a echar a patadas ahora mismo, no dice si lo hizo lo que si cuenta es que luego resultó que el que habia saltado era Patty Smith, menuda escena.

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          • 3 Desconectado
            30segundossobreTokyo
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            A diferencia de Lou Reed, Cale ha jugado siempre a la carta de la modestia y tratar de pasar un poco desapercibido. Quizás sabe que su pasado ultra conocido dentro del rock le podría resultar una losa a la hora de tratar de mostrar otras facetas artísticas muy alejadas de lo que le hizo mundialmente famoso. Cale no quería convertirse en un esclavo de ciertas canciones, que el publico le estuviera siempre pidiendo unos temas que, en algunas partes de su vida, a querido tener lo más lejos posible, aunque también hay que reconocer que Cale también ha metido mano a ese cancionero por todos conocido.
            Y si esto no fuera suficiente, cale es un personaje con unas características artísticas mucho más poliédricas que Reed. Reed siempre ha sido un músico / letrista de rock y, salvo una excepción, siempre se ha movido en esos contornos. Cale siempre ha sido más inquieto, desde que dejó su tierra galesa para llegar a ese torbellino arty que era New York en los 60. Un disco nuevo de Cale te puede sonar a muchas cosas, según el animo juguetón del tipo este Músico de formación clásica y de inquietudes abiertamente contemporáneas, es una de las referencias de la vanguardia minimalista neyorkina junto a La Monte Young, Terry Rilley, Tony Conrad o Marian Zaazela, con los que monto ese grupo importantísimo dentro de la más contundente vanguardia que fue The Dream Syndicate. Su posterior incorporación a la Volver se ha de tomar como el primer foco del interés del Gales hacia el rock, con el espíritu del que quiere meterse dentro de algo para ponerlo patas bajo. A fe que lo consiguió. Pero las diferencias entre Reed y cale, en materia artística, y la posterior marcha de Cale del grupo no produjo una radicalización de los conceptos de Cale, más bien al contrario. Quizás el problema entre Reed y Cale no fue tanto de “concepción musical” sino que Reed era el “poeta” del grupo y Cale quería mostrar algo de su incipiente carrera literaria. Su salida de la Velvet le dejo la puerta abierta a poder mostrar su vena literaria, salpicada de vez en cuando con discos donde Cale recupera su faceta de músico de vanguardia (aunque, para desgracia de unos pocos, estos discos cada vez se van espaciando más).
            Cale, durante mucho tiempo, fue la figura del literato maldito por excelencia. Su físico, enjuto y rocoso, es como el paradigma de literato bohemio que sabe que su arte está al alcance de unos pocos. Sus casi sempiternas gafas de sol le parapetaban de las miradas de desconfianza por parte de los que le veían como un viva la virgen, bebedor hasta el tuétano, capaz de arruinar el bolo más próximo, pero hacer que mientras aporrea el piano con 4 copas de más, poner la piel de gallina con esas sensaciones extrañas que tanto gustan del público que ven el la figura del artista bohemio y calavera como la auténtica representación de una forma de ver el arte que esta en desuso, en pos de la figura del artita subvencionado. Toda esta idiosincrasia propia le produjo un cierto distanciamiento de los fans de Reed, que lo podrían haber tenido como una especie de socias de Lou y, por consiguiente, un distanciamiento del público en general. Pero cale, a medida que fue avanzando la cosa, fue obteniendo un pequeño sequito de seguidores que le veían a el como un artista más “auténtico” que Reed, ya metido de lleno en la vorágine del rock atar con sus contradicciones y sus neuras. Y, de esta forma, empezó a resurgir, de forma modesta, claro, la figura del Cale letrista y, actualmente, Cale es un tipo respetado no tanto por su pasado sino por su carrera fuera de ese pasado. Eso es bueno aunque, tampoco no seamos ilusos, su pasado es el que es y tampoco es cosa de olvidarlo.
            Una de las cimas del Cale literato es este disco. No tanto porque las letras son excelentes, sino también porque Cale, en este disco, pretende hacer un homenaje al mundo literario en si. Se combinan referencias claras (Macbeth o Gram. Greene) con otras referencias indirecta a Wilde o a poetas británicos del siglo XIX, e incluso Cale utiliza todo esto para también dar rienda suelta a sus recuerdos de infancia en su Gales natal. El clima del disco es tremendamente suave y hermoso, clima que sufre un varapalo con el contundente rock & roll que es Macbeth. Cale canta con una suave firmeza semejante al trazo seguro de un escritor que está, en ese momento, tocado por las musas. Hay pasajes casa bucólicos (Andalucia o Hanky Panky Nohow), pero también momentos de una brillantez impresionante. Paris 1919 es un tema fantástico, donde Cale retoma su educación neo clásica para crear una visión de la decadencia con grupo de cámara que es uno de los puntos más álgidos en su carrera pop (es uno de los temas que me ponen la piel de gallina de una forma automática). Y el tema que finaliza el disco (Antartica Starts Here), con un Cale susurrante, es una bella muestra del talento literario del Gales y siempre lo he tenido como una bella forma de mostrar el aislamiento intimo.
            Después de este disco, editado en 1973 por la Warner dio paso a una posterior etapa en el sello Island que fue bastante fructífera, etapa que empezó con otra de las obras capitales de Cale en los 70: Fear (con esa gran sentencia “Fear is the best men’s friend”), de la cual podemos hablar otro día.

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            • 3 Desconectado
              30segundossobreTokyo
              Última edición por

              Y con Cale se acabo el asunto. Fue bonito mientras duro.

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              • M Desconectado
                Marniello
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                ¿Y eso? ¿Tiene algo que ver la supresión de hilos?

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                • 3 Desconectado
                  30segundossobreTokyo
                  Última edición por

                  no voy a negarte que lo sucedido hace casi dos días me ha ayudado a reflexionar sobre la utilidad, a nivel personal, de todo eso. Y he llegado a esta conclusión, que todo lo que empieza, acaba.

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                  • M Desconectado
                    Marniello
                    Última edición por

                    Como tú veas, tío. Sólo queda darte las gracias por lo aportado.

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                    • 3 Desconectado
                      30segundossobreTokyo
                      Última edición por

                      de nada. me alegro de que te hya servido de algo tanta tonteria junta.

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                      • J Desconectado
                        jackster
                        Última edición por

                        @30segundossobreTokyo:lnebzmg0:

                        Y con Cale se acabo el asunto. Fue bonito mientras duro.

                        Pues si lo fue. Al menos para mi si ha sido bonito descubrir discos de la mano de alguien a quien le apasiona, sin limite de palabras y en todos los casos con comentarios viscerales. Sigo pensando en hacer uno sobre el Goodbye Yellow Brick Road..a ver cuando me animo :wink:

                        1 Respuesta Última respuesta Responder Citar 0
                        • 3 Desconectado
                          30segundossobreTokyo
                          Última edición por

                          ya te anime a hacerlo cuando estuviste en Barna, pero lo vuelvo a hacer. Y a todos los demas también.

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                          • Gallo NegroG Desconectado
                            Gallo Negro
                            Última edición por

                            30segundos, tus aportaciones crítico-pedagógicas han sido, son y serán imprescindibles aquí. Regálanos alguna de vez en cuando aunque sea.

                            Cuando me vea con ganas, tiempo y capacidad locuaz como para aventurarme a hacer alguna cosilla, lo haré.

                            1 Respuesta Última respuesta Responder Citar 0
                            • I Desconectado
                              israel
                              Última edición por

                              Yo ya me entrometí aportando mi humilde grano de arena en este apartado y haciendo referencia a dos discos importantes de lo que llevamos de década: DEVOTION de Avishai Cohen y RUBI BLUE de Roisin Murphy. :wink:

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                              • E Desconectado
                                e7ili
                                Última edición por

                                no entiendo qué ha pasado para que 30" haya dejado de escribir por aquí. yo me leía enteros todas sus reviews, y la verdad es que se echa de menos.

                                vuelve, maestro!

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                                • 3 Desconectado
                                  30segundossobreTokyo
                                  Última edición por

                                  vuelve…..a casa vuelve.

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                                  • 3 Desconectado
                                    30segundossobreTokyo
                                    Última edición por

                                    y volvio….....

                                    No cabe duda de que tener una visión muy firme ante la vida y todo lo que la rodea es algo bueno, pero también conlleva grandes problemas. El más grande de todos es llevar con la máxima consecuencia todo lo que haces bajo esos puntos de vista. Personalmente, creo que esto es bueno, pero que pude llegar a extremos que una cierta locura que hace que, al final, este más pendiente de que todo lo que hagas este bajo esos preceptos que en tratar de crear algo. Quizás esto es debido a que como uno no esta solo en este mundo, no cuenta en que los demás, que no están sujetos a tus mismas normas morales o éticas, van moviéndose de un lado al otro y que puede llegar el punto de que ellos vean “guay” lo que uno hace y, aunque tu sigas firme en esas concepciones, todo eso que has creado se convierta en carne de consumo por parte de un cierto sector de las masas que lo abraza como una forma más de ser distintos a los demás. Y te conviertes, sin quererlo tú, en un prototipo de lo que quieras, pero un prototipo. Y cuando llegas a este punto, eres tu quien decide que hacer a partir de ese momento: seguir siendo adorado por esa masa que te considera lo más o darles una patada en el culo, dejarles con cara de papanatas y seguir tu vida bajo tus preceptos (acertados o no). Pero ya el culmen de todo esto es que, con el paso del tiempo, lo que uno hizo en su tiempo, es juzgado con esa pátina de autenticidad que parece ser como un sello de calidad, algo así como esos certificados de calidad que ahora se dan a las empresas; el público actual ve tu trabajo y lo califica como “honesto” o como “visionario”. En fin, son las cosas del mercantilismo capitalista, que afloran en las almas de hasta el más pintado.
                                    Toda esta parrafada viene a cuento para poder resumir la obra y la existencia de un grupo como Crass. Crass fue, durante su existencia y después de ella, una constante lucha por llevar unos principios hasta las últimas consecuencias. Crass es, sin duda alguna, el grupo anarquista por excelencia, y bajo esas premisas políticas, intelectuales y éticas, no solo llevaron todo ello a su concepción artística, sino a su vida personal. Su constante lucha por llevarlo todo según sus reglas fueron un auténtico faro para mucha gente que vio que era posible hacer las cosas de otra forma, pero Crass no solo fue un grupo de punk al uso. Crass disfrutó de una época que iba que ni pintada para vociferar a todo pulmón su visión del mundo. En plena era Reagan y Thatcher, Crass no solo se conformaban en criticar la política de esos gobiernos, sino que los torpedos de ese colectivo eran mucho más profundos. Crass dirigía sus dardos también a cosas tan profundas como la destrucción de medio ambiente, las preconcebidas estructuras morales de la sociedad occidental, las creencias religiosas como corsé del libre albedrío humano y muchísimas cosas más. Para ello, Crass no solo opto por un sonido crudo propio del punk, sino que fue mucho más haya. Crass renuncia al punk de finales de los 70 y crea un sonido mucho más complejo de lo que parece a simple vista; utiliza la palabra como arma letal, pero no solo como simple elemento para hacer estribillos y ya esta. No, para nada. Sus textos son complejos, en muchas ocasiones son casi como una banda de spoken Word musicado. Crass podía ser disfrutado pegando botes, pero también como un ente intelectual de primer orden. Creo que, estéticamente hablando, es esta utilización primordial de la palabra lo que les diferencia de todas las bandas de la segunda oleada punk (incluso de la primera), y les convierte en un grupo de investigación artística / militante muy interesante. Por ello, sus obras son tan disfrutables ahora como lo fueron en su tiempo.
                                    Penis Envy es su torpedo dirigido a todo el mundo del machismo y de la dominación de la mujer, no tan solo por parte del hombre, sino de la sociedad en general. Muchos consideran a Crass como una de las primeras bandas feministas de la historia o, si queréis decirlo, la primera riot girl band. Muy cierto, y este disco es una muestra de ello. En este disco, Libertine, Rimbaud y cia despliegan toda su acida crítica al papel de la mujer como objeto sexual, a la dominación del hombre sobre ella, a la presión que sufren las mujeres por parte de todos los sectores de la sociedad (trabajo, religión, etc), a la idea judeocristiana del amor y del sexo y un montón de cosas más relacionadas con esta historia de opresión / represión ejercida contra la mitad de la humanidad desde hace siglos. Todos estos argumentos fueron adoptados por todas las bandas punk (o perro flautas, para entendernos) posteriores como sinónimo de autenticidad punk pero, la verdad, la realidad es muy cruda, por mucho que adopten su inconfundible diseño gráfico, por mucho que hablen de las mismas cosas y todo eso, nunca les llegarán a su altura, porque como he dicho anteriormente, Crass eran mucho más que una banda de punk…muchísimo más. Quizas de todos los grupos que adoptaron su forma de entender la música como una prolongación más de su forma de ver la vida, los únicos que se les puede comparar son los holandeses The Ex, por eso los holandeses son también mucho más que una banda de rock o de punk.
                                    En definitiva, Crass es como una hermosa quimera que durante un tiempo limitado fue real y efectiva. Una quimera que hizo abrir los ojos a mucha gente para darse cuenta de que se podían contar cosas de otra manera, y no solo contarlas, sino que también se podía vivir bajo un prisma distinto a todos. La actitud llevada a la enésima potencia, para lo bueno (mucho) y para lo malo (poco).

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                                    • M Desconectado
                                      Maurici
                                      Última edición por

                                      @30segundossobreTokyo:1z26jd6l:

                                      y volvio….....

                                      :arrow: Un discazo si señor.
                                      Cuando escribes esto o cosas así es cuando haces falta en el foro.
                                      CRASS – Penis Envy 1981 juntamente con Subhumans, Oi Polloi
                                      y sobretodo CONFLICT It's Time to See WHo de 1983 son 4 grupos que de tanto en tanto me viene de gusto rescatar y marcarme unos pasos anarcopunks.

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                                      • B Desconectado
                                        Blavatsky
                                        Última edición por

                                        Buf, he disfrutado un montón leyendo tus comentarios. Para los interesados, éste álbum lo vendían hace un tiempo bastante barato en el Kebra de Tallers, ahora, ni idea. Finalmente, quería recomendar la obra H. Read (la verdad es que no es un pensador de primer orden, pero bueno.) Eso en relació a esta fantástica reseña, y a otra de muy buena sobre V de Vendetta en el apartado de cine. A Read y Moore les unes un hilo fino.

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                                        • 3 Desconectado
                                          30segundossobreTokyo
                                          Última edición por

                                          sabes lo más divertido: pues que este disco lo tengo, junto a otros de Crass (concretamente el The Feeding Of The 5.000 y el Stations Of The Crass) en formato cassette y, encima en unas ediciones polacas (excelentes ediciones, por cierto, algún día tendriamos que hablar del formato cassette, el formato underground por excelencia). Las compré en el Ateneu de Vallcarca una noche de concierto. En cd tengo un par más.
                                          Lo que no se si pasarlas a cd o dejarlos tal cual. La verdad es que me gusta mucho tenerlas en cassette, pero en un poco incordio sacar el cacharro para poder escucharlos. Creo que ni me los bajaré y los seguiré teniendo en ese formato.

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                                          • B Desconectado
                                            Blavatsky
                                            Última edición por

                                            Ay, el entrañable K7. Mi padre sigue siendo un mitómano de este formato. Yo tengo vagos recuerdos de reciclar cassetes originales de mi iaia (el fary, camilo sesto, como me arrepiento…) encabiendo un papelito en una ranura, o alguna cosa similar... Más recientemente, recuerdo las cubetas de maquetas de grupos noveles (recuerdo acompañar a un amigo a comprar la de Úrsula, y la de Estopa, esa de los porros) y como no, los míticos expositores de las gasolineras. Algún día se debe hablar de las pornos que venden ahí. Por cierto, que tal esos Conflict, Maurici, fes-me cinc cèntims

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