Piel de gallina



  • señores, esto es, en resumidas cuentas, el rock & roll.

    edito: y mañana hablemos de John Cale.



  • Una anécdota que en ese documental cuenta Paul Simonon es que tocando en un sitio un loco saltó al escenario a pegar botes, el tio Paul que era el más broncas de todos pensó ¿quien es ese pirado? le voy a echar a patadas ahora mismo, no dice si lo hizo lo que si cuenta es que luego resultó que el que habia saltado era Patty Smith, menuda escena.



  • A diferencia de Lou Reed, Cale ha jugado siempre a la carta de la modestia y tratar de pasar un poco desapercibido. Quizás sabe que su pasado ultra conocido dentro del rock le podría resultar una losa a la hora de tratar de mostrar otras facetas artísticas muy alejadas de lo que le hizo mundialmente famoso. Cale no quería convertirse en un esclavo de ciertas canciones, que el publico le estuviera siempre pidiendo unos temas que, en algunas partes de su vida, a querido tener lo más lejos posible, aunque también hay que reconocer que Cale también ha metido mano a ese cancionero por todos conocido.
    Y si esto no fuera suficiente, cale es un personaje con unas características artísticas mucho más poliédricas que Reed. Reed siempre ha sido un músico / letrista de rock y, salvo una excepción, siempre se ha movido en esos contornos. Cale siempre ha sido más inquieto, desde que dejó su tierra galesa para llegar a ese torbellino arty que era New York en los 60. Un disco nuevo de Cale te puede sonar a muchas cosas, según el animo juguetón del tipo este Músico de formación clásica y de inquietudes abiertamente contemporáneas, es una de las referencias de la vanguardia minimalista neyorkina junto a La Monte Young, Terry Rilley, Tony Conrad o Marian Zaazela, con los que monto ese grupo importantísimo dentro de la más contundente vanguardia que fue The Dream Syndicate. Su posterior incorporación a la Volver se ha de tomar como el primer foco del interés del Gales hacia el rock, con el espíritu del que quiere meterse dentro de algo para ponerlo patas bajo. A fe que lo consiguió. Pero las diferencias entre Reed y cale, en materia artística, y la posterior marcha de Cale del grupo no produjo una radicalización de los conceptos de Cale, más bien al contrario. Quizás el problema entre Reed y Cale no fue tanto de “concepción musical” sino que Reed era el “poeta” del grupo y Cale quería mostrar algo de su incipiente carrera literaria. Su salida de la Velvet le dejo la puerta abierta a poder mostrar su vena literaria, salpicada de vez en cuando con discos donde Cale recupera su faceta de músico de vanguardia (aunque, para desgracia de unos pocos, estos discos cada vez se van espaciando más).
    Cale, durante mucho tiempo, fue la figura del literato maldito por excelencia. Su físico, enjuto y rocoso, es como el paradigma de literato bohemio que sabe que su arte está al alcance de unos pocos. Sus casi sempiternas gafas de sol le parapetaban de las miradas de desconfianza por parte de los que le veían como un viva la virgen, bebedor hasta el tuétano, capaz de arruinar el bolo más próximo, pero hacer que mientras aporrea el piano con 4 copas de más, poner la piel de gallina con esas sensaciones extrañas que tanto gustan del público que ven el la figura del artista bohemio y calavera como la auténtica representación de una forma de ver el arte que esta en desuso, en pos de la figura del artita subvencionado. Toda esta idiosincrasia propia le produjo un cierto distanciamiento de los fans de Reed, que lo podrían haber tenido como una especie de socias de Lou y, por consiguiente, un distanciamiento del público en general. Pero cale, a medida que fue avanzando la cosa, fue obteniendo un pequeño sequito de seguidores que le veían a el como un artista más “auténtico” que Reed, ya metido de lleno en la vorágine del rock atar con sus contradicciones y sus neuras. Y, de esta forma, empezó a resurgir, de forma modesta, claro, la figura del Cale letrista y, actualmente, Cale es un tipo respetado no tanto por su pasado sino por su carrera fuera de ese pasado. Eso es bueno aunque, tampoco no seamos ilusos, su pasado es el que es y tampoco es cosa de olvidarlo.
    Una de las cimas del Cale literato es este disco. No tanto porque las letras son excelentes, sino también porque Cale, en este disco, pretende hacer un homenaje al mundo literario en si. Se combinan referencias claras (Macbeth o Gram. Greene) con otras referencias indirecta a Wilde o a poetas británicos del siglo XIX, e incluso Cale utiliza todo esto para también dar rienda suelta a sus recuerdos de infancia en su Gales natal. El clima del disco es tremendamente suave y hermoso, clima que sufre un varapalo con el contundente rock & roll que es Macbeth. Cale canta con una suave firmeza semejante al trazo seguro de un escritor que está, en ese momento, tocado por las musas. Hay pasajes casa bucólicos (Andalucia o Hanky Panky Nohow), pero también momentos de una brillantez impresionante. Paris 1919 es un tema fantástico, donde Cale retoma su educación neo clásica para crear una visión de la decadencia con grupo de cámara que es uno de los puntos más álgidos en su carrera pop (es uno de los temas que me ponen la piel de gallina de una forma automática). Y el tema que finaliza el disco (Antartica Starts Here), con un Cale susurrante, es una bella muestra del talento literario del Gales y siempre lo he tenido como una bella forma de mostrar el aislamiento intimo.
    Después de este disco, editado en 1973 por la Warner dio paso a una posterior etapa en el sello Island que fue bastante fructífera, etapa que empezó con otra de las obras capitales de Cale en los 70: Fear (con esa gran sentencia “Fear is the best men’s friend”), de la cual podemos hablar otro día.



  • Y con Cale se acabo el asunto. Fue bonito mientras duro.



  • ¿Y eso? ¿Tiene algo que ver la supresión de hilos?



  • no voy a negarte que lo sucedido hace casi dos días me ha ayudado a reflexionar sobre la utilidad, a nivel personal, de todo eso. Y he llegado a esta conclusión, que todo lo que empieza, acaba.



  • Como tú veas, tío. Sólo queda darte las gracias por lo aportado.



  • de nada. me alegro de que te hya servido de algo tanta tonteria junta.



  • @30segundossobreTokyo:lnebzmg0:

    Y con Cale se acabo el asunto. Fue bonito mientras duro.

    Pues si lo fue. Al menos para mi si ha sido bonito descubrir discos de la mano de alguien a quien le apasiona, sin limite de palabras y en todos los casos con comentarios viscerales. Sigo pensando en hacer uno sobre el Goodbye Yellow Brick Road..a ver cuando me animo



  • ya te anime a hacerlo cuando estuviste en Barna, pero lo vuelvo a hacer. Y a todos los demas también.



  • 30segundos, tus aportaciones crítico-pedagógicas han sido, son y serán imprescindibles aquí. Regálanos alguna de vez en cuando aunque sea.

    Cuando me vea con ganas, tiempo y capacidad locuaz como para aventurarme a hacer alguna cosilla, lo haré.



  • Yo ya me entrometí aportando mi humilde grano de arena en este apartado y haciendo referencia a dos discos importantes de lo que llevamos de década: DEVOTION de Avishai Cohen y RUBI BLUE de Roisin Murphy.



  • no entiendo qué ha pasado para que 30" haya dejado de escribir por aquí. yo me leía enteros todas sus reviews, y la verdad es que se echa de menos.

    vuelve, maestro!



  • vuelve…..a casa vuelve.



  • y volvio….....

    No cabe duda de que tener una visión muy firme ante la vida y todo lo que la rodea es algo bueno, pero también conlleva grandes problemas. El más grande de todos es llevar con la máxima consecuencia todo lo que haces bajo esos puntos de vista. Personalmente, creo que esto es bueno, pero que pude llegar a extremos que una cierta locura que hace que, al final, este más pendiente de que todo lo que hagas este bajo esos preceptos que en tratar de crear algo. Quizás esto es debido a que como uno no esta solo en este mundo, no cuenta en que los demás, que no están sujetos a tus mismas normas morales o éticas, van moviéndose de un lado al otro y que puede llegar el punto de que ellos vean “guay” lo que uno hace y, aunque tu sigas firme en esas concepciones, todo eso que has creado se convierta en carne de consumo por parte de un cierto sector de las masas que lo abraza como una forma más de ser distintos a los demás. Y te conviertes, sin quererlo tú, en un prototipo de lo que quieras, pero un prototipo. Y cuando llegas a este punto, eres tu quien decide que hacer a partir de ese momento: seguir siendo adorado por esa masa que te considera lo más o darles una patada en el culo, dejarles con cara de papanatas y seguir tu vida bajo tus preceptos (acertados o no). Pero ya el culmen de todo esto es que, con el paso del tiempo, lo que uno hizo en su tiempo, es juzgado con esa pátina de autenticidad que parece ser como un sello de calidad, algo así como esos certificados de calidad que ahora se dan a las empresas; el público actual ve tu trabajo y lo califica como “honesto” o como “visionario”. En fin, son las cosas del mercantilismo capitalista, que afloran en las almas de hasta el más pintado.
    Toda esta parrafada viene a cuento para poder resumir la obra y la existencia de un grupo como Crass. Crass fue, durante su existencia y después de ella, una constante lucha por llevar unos principios hasta las últimas consecuencias. Crass es, sin duda alguna, el grupo anarquista por excelencia, y bajo esas premisas políticas, intelectuales y éticas, no solo llevaron todo ello a su concepción artística, sino a su vida personal. Su constante lucha por llevarlo todo según sus reglas fueron un auténtico faro para mucha gente que vio que era posible hacer las cosas de otra forma, pero Crass no solo fue un grupo de punk al uso. Crass disfrutó de una época que iba que ni pintada para vociferar a todo pulmón su visión del mundo. En plena era Reagan y Thatcher, Crass no solo se conformaban en criticar la política de esos gobiernos, sino que los torpedos de ese colectivo eran mucho más profundos. Crass dirigía sus dardos también a cosas tan profundas como la destrucción de medio ambiente, las preconcebidas estructuras morales de la sociedad occidental, las creencias religiosas como corsé del libre albedrío humano y muchísimas cosas más. Para ello, Crass no solo opto por un sonido crudo propio del punk, sino que fue mucho más haya. Crass renuncia al punk de finales de los 70 y crea un sonido mucho más complejo de lo que parece a simple vista; utiliza la palabra como arma letal, pero no solo como simple elemento para hacer estribillos y ya esta. No, para nada. Sus textos son complejos, en muchas ocasiones son casi como una banda de spoken Word musicado. Crass podía ser disfrutado pegando botes, pero también como un ente intelectual de primer orden. Creo que, estéticamente hablando, es esta utilización primordial de la palabra lo que les diferencia de todas las bandas de la segunda oleada punk (incluso de la primera), y les convierte en un grupo de investigación artística / militante muy interesante. Por ello, sus obras son tan disfrutables ahora como lo fueron en su tiempo.
    Penis Envy es su torpedo dirigido a todo el mundo del machismo y de la dominación de la mujer, no tan solo por parte del hombre, sino de la sociedad en general. Muchos consideran a Crass como una de las primeras bandas feministas de la historia o, si queréis decirlo, la primera riot girl band. Muy cierto, y este disco es una muestra de ello. En este disco, Libertine, Rimbaud y cia despliegan toda su acida crítica al papel de la mujer como objeto sexual, a la dominación del hombre sobre ella, a la presión que sufren las mujeres por parte de todos los sectores de la sociedad (trabajo, religión, etc), a la idea judeocristiana del amor y del sexo y un montón de cosas más relacionadas con esta historia de opresión / represión ejercida contra la mitad de la humanidad desde hace siglos. Todos estos argumentos fueron adoptados por todas las bandas punk (o perro flautas, para entendernos) posteriores como sinónimo de autenticidad punk pero, la verdad, la realidad es muy cruda, por mucho que adopten su inconfundible diseño gráfico, por mucho que hablen de las mismas cosas y todo eso, nunca les llegarán a su altura, porque como he dicho anteriormente, Crass eran mucho más que una banda de punk…muchísimo más. Quizas de todos los grupos que adoptaron su forma de entender la música como una prolongación más de su forma de ver la vida, los únicos que se les puede comparar son los holandeses The Ex, por eso los holandeses son también mucho más que una banda de rock o de punk.
    En definitiva, Crass es como una hermosa quimera que durante un tiempo limitado fue real y efectiva. Una quimera que hizo abrir los ojos a mucha gente para darse cuenta de que se podían contar cosas de otra manera, y no solo contarlas, sino que también se podía vivir bajo un prisma distinto a todos. La actitud llevada a la enésima potencia, para lo bueno (mucho) y para lo malo (poco).



  • @30segundossobreTokyo:1z26jd6l:

    y volvio….....

    Un discazo si señor.
    Cuando escribes esto o cosas así es cuando haces falta en el foro.
    CRASS – Penis Envy 1981 juntamente con Subhumans, Oi Polloi
    y sobretodo CONFLICT It's Time to See WHo de 1983 son 4 grupos que de tanto en tanto me viene de gusto rescatar y marcarme unos pasos anarcopunks.



  • Buf, he disfrutado un montón leyendo tus comentarios. Para los interesados, éste álbum lo vendían hace un tiempo bastante barato en el Kebra de Tallers, ahora, ni idea. Finalmente, quería recomendar la obra H. Read (la verdad es que no es un pensador de primer orden, pero bueno.) Eso en relació a esta fantástica reseña, y a otra de muy buena sobre V de Vendetta en el apartado de cine. A Read y Moore les unes un hilo fino.



  • sabes lo más divertido: pues que este disco lo tengo, junto a otros de Crass (concretamente el The Feeding Of The 5.000 y el Stations Of The Crass) en formato cassette y, encima en unas ediciones polacas (excelentes ediciones, por cierto, algún día tendriamos que hablar del formato cassette, el formato underground por excelencia). Las compré en el Ateneu de Vallcarca una noche de concierto. En cd tengo un par más.
    Lo que no se si pasarlas a cd o dejarlos tal cual. La verdad es que me gusta mucho tenerlas en cassette, pero en un poco incordio sacar el cacharro para poder escucharlos. Creo que ni me los bajaré y los seguiré teniendo en ese formato.



  • Ay, el entrañable K7. Mi padre sigue siendo un mitómano de este formato. Yo tengo vagos recuerdos de reciclar cassetes originales de mi iaia (el fary, camilo sesto, como me arrepiento…) encabiendo un papelito en una ranura, o alguna cosa similar... Más recientemente, recuerdo las cubetas de maquetas de grupos noveles (recuerdo acompañar a un amigo a comprar la de Úrsula, y la de Estopa, esa de los porros) y como no, los míticos expositores de las gasolineras. Algún día se debe hablar de las pornos que venden ahí. Por cierto, que tal esos Conflict, Maurici, fes-me cinc cèntims



  • Quizá ya se haya comentado el Treasure de Cocteau Twins, pero hoy he vuelto a redimensionarlo tras, curiosamente, volver a ver Blade Runner. Será que el humor que me ha dejado la tragedia de los replicantes me forzaba a soñar con ovejas eléctricas o mecedoras lisérgicas.

    A parte de los recurrentes tópicos de cantos de sirena de Liz Fraser el álbum es hipnótico y dulce como podría ser un aquelarre de hechiceras buenas, pero con ese tono de oscura belleza que Swans lleva a terrenos más sórdidos. No es uno de esos discos en que la emoción es artificial, como un perrito que te estira de la pernera para que le hagas caso, es sencillamente una dulce borrachera de sinfonismo que hace que los ecos de Aloysius se te claven en la cabeza como obra de brujería o que el tímido toque jazzístico inicial de Pandora te de el pecho como un niño de ojos vidriosos.

    Desde Lorelei a Persephone pasando por los arasbescos de Amelia, me hace pensar en fetos escuchando dream pop ambiental en una placenta. Imágenes extrañas.

    ¿Qué narices tendrá Blade Runner para ponerle a uno tan triste y taciturno?

    Get off the car
    Kick his chain, kick his pride
    Get him soaked hit run
    Lift up your toes
    In my mouth
    And we can make love
    And we can go
    Were covered by the sacred fire
    When you come to me, you come to broke